jueves, 14 de noviembre de 2013

Cortocircuito en la vía láctea

Absurdo como una antorcha olímpica sin llama flotando en el espacio.

Los Elegidos admiran el desarrollo tecnológico alcanzado. Algunos, de entre los Elegidos, miramos con vergüenza al suelo y apagamos el televisor. Ajenos a la pantalla, los Nadie siguen buscando calor y alimento entre la corteza terrestre, en las basuras de los hipermercados, arrancando las venas de fibra óptica en las autopistas de la información.

Es la hora en que Dios suele hacer cortocircuito. 

Del dinero

Qué curiosa energía es el dinero. Invisible como todo lo que de verdad importa y, por eso mismo, incontrolable. Su estado natural es, como el nuestro, cambiar. Y así, aumentando y disminuyendo, logra alterar nuestra percepción de las cosas, alquilarnos breves dosis de felicidad, garantizarnos el sufrimiento. A veces, por mucho que lo buscamos, nos esquiva dolorosamente; otras, casi sin esfuerzo, nos sale al paso hasta llenar nuestros bolsillos. Es pura energía cósmica materializada en pensamiento: abundancia idealizada, precariedad temida. El dinero se materializa de acuerdo a estos patrones. Su inestabilidad, la ductilidad de sus formas, el valor cambiante que le otorgamos en función de nuestros intereses... todo trata de decirnos algo más. Pero qué, pregunta el pordiosero. Pero qué, repite el millonario.

De "Servilletas" (Inédito)

sábado, 12 de octubre de 2013

Institucionalizar la felicidad

Un rasgo inequívoco de la polaridad que plantea la actual situación económica en España es el planteamiento impuesto por gobierno y demás poderes públicos al acuñar conceptos como "pasar página", "superar la crisis" o "reinventarse". Bajo estas consignas se busca trasladar a la población un cambio de actitud que pasa por el abandono de la queja y la protesta, la superación de las dificultades cotidianas, y la reinvención forzosa -revestida de un épico afán de emprendimiento- frente al derecho a ser, a seguir siendo, tal cual somos. En otras palabras: a renunciar a nuestros derechos y legítimas reclamaciones sociales en aras de una "calidad de vida" que, si bien se ha esfumado para siempre, no debe impedirnos ver la vida con optimismo, esperanza y buena disposición. Lo que popularmente se conoce como "virgencita, que me quede como estoy". Que siempre puede ser peor.

Así las cosas, desde el Órgano General de Propaganda (antes conocido como RTVE) se nos informa de la existencia del Instituto de la Felicidad, así, como suena. En La Noche en 24 horas, dos señores de amplia sonrisa y claro entusiasmo, el presidente del Instituto de la Felicidad, Carlos Chaguaceda y el cirujano y profesor en liderazgo, comunicación y creatividad, Mario Alonso Puig, nos cuentan las virtudes de abrazar la felicidad y dejar atrás "los malos pensamientos, la negatividad constante y la queja improductiva”, para lo cual no dudan en esgrimir las consignas de moda: “inteligencia emocional”, “coaching”, “crecimiento interior”, “talante emprendedor”… Es la palabrería del capitalismo, capaz de revestir de un incierto halo espiritual los estímulos y necesidades de mercado. 

A medida que transcurre la entrevista-reportaje, comprendemos que la presencia de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría inaugurando el Spain Startups and Investor Summit (la feria de emprendedores que se celebra en Madrid y que contará con la presencia de eminentes divulgadores como el hostelero Kike Sarasola, la presidenta de la Comisión Europea ‘Startup Europe’, Neelie Kroes, al inversor y emprendedor de alta tecnología, Yossi Vardi, o el propio Mario Alonso Puig), no es simplemente una cuestión de protocolo sino una estrategia más de apoyo y promoción del nuevo modelo de mercado que se nos presenta. Se incide hasta la saciedad en las nuevas oportunidades generadas por la crisis, el horizonte de confianza de nuestra economía y lo importante que es estar preparados para responder con inteligencia y provecho ante el nuevo marco socioeconómico. No debe extrañarnos que el instituto que promueve dicho congreso pertenezca a la fundación Coca-Cola y se llame literalmente así: Instituto Coca Cola de la Felicidad. http://institutodelafelicidad.com/instituto. La chispa de la vida, vamos.

Los ciudadanos y ciudadanas que asisten incrédulos a este jolgorio de loas, sonrisas y frases impactantes se preguntarán, como me pregunto yo, de qué coño están hablando. Ante una sociedad “fracturada por el severo aumento de la desigualdad” (cito literalmente del informe de Cáritas presentado hoy mismo), en la que más de tres millones de personas viven con menos de 307 euros al mes, esgrimir públicamente un concepto tan subjetivo como el de felicidad implica invadir las estancias de la sostenibilidad económica bajo un prisma puramente mercantilista. No se nos habla, en realidad, de bienestar social, no se atienden razones de emergencia ni se trazan soluciones reales, antes al contrario, se propone –más bien se impone- a la ciudadanía la adaptación al nuevo panorama socioeconómico, con la “inevitable” pérdida de derechos fundamentales que estamos sufriendo y por los que tanto se ha luchado. Se nos fuerza a callar, a reprimir los síntomas de malestar, a adaptar nuestras necesidades calibrando las “nefastas” consecuencias del descontento, la insatisfacción, el ahogo y la penuria en la que tantos ciudadanos y ciudadanas españoles nos encontramos. Se trata, a todas luces, de una consigna ideológica disfrazada de desarrollo y crecimiento personal.

Más allá de esta intencionalidad ideológica, debe señalarse el concepto acuñado: “felicidad”. Sólo una sociedad abducida por el materialismo puede enarbolar una consigna semejante, con el peso moral que conlleva, y dar como sola respuesta la adaptación a un nuevo modelo de mercado todavía más injusto, más fiero y desigual. La respuesta viene a ser: baje usted la pendiente sonriendo. Y para ello, las claves del éxito han cambiado su vocabulario: “equilibrio”, “control”, “conocimiento”…

Una propuesta sin duda estimulante, un rayo de claridad y esperanza en un país que confiesa no saber leer la factura de la luz. Pronto seremos aún más los que, sin entenderla, no podamos pagarla. Por no hablar de cultura, sanidad, educación o justicia. Males menores, ajustes necesarios. 

No sé a ustedes, pero a mí estos discursos sólo me provocan burbujas de indignación.




viernes, 27 de septiembre de 2013

Sabiduría en dos tiempos

I.

Esta mañana buscaba un claro en el bosque, una vereda de luz diáfana y limpia por la que avanzar con paso firme y decidido... pero en su lugar tenía cita con el dentista. Y ha sido allí, durante la intervención, donde por fin he hallado claridad: "Todo lo que retiene infecta -ha advertido el odontólogo-, es necesario limpiar".

II.

También he encontrado en la consulta la siguiente cita de Newton inscrita en un calendario: "La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo". Pero por 70 euracos y un pinchotazo ya me apaño con la otra. Que ésta tiene que costar mucho más.


martes, 17 de septiembre de 2013

Servilleta nº10

Si la poesía es el arte de expresar lo esencial, la primera regla de oro antes de escribir un poema debe ser preguntarnos, con total honestidad, si tal esfuerzo resulta necesario, indispensable, vital. Y aún así, en caso de serlo, el primer paso hacia la poesía debería consistir en no escribir. Como las esculturas de Miguel Ángel, también el poema se esculpe en lo que aún no es texto ni expresión siquiera, en la lenta sucesión de las cosas, en la mirada despierta, en las pausas del lenguaje, en el silencio... Molde, cáscara, pulpa. El poema es, en realidad, el vacío del mundo.

De "Servilletas"

jueves, 15 de agosto de 2013

Pensando en voz baja

Los poemas, como los ángeles, no son bonitos o feos sino terribles o ridículos. Inevitables, trascendentes, corrosivos... o formales, previsibles, literarios. El lector no tiene, en realidad, alternativa: es el poema el que lo elige.

viernes, 26 de julio de 2013

miércoles, 24 de julio de 2013

Servilleta nº9

Cultivar el hábito de la lectura permite ver las cosas de un modo distinto a lo que, a simple vista, parecen. Así, donde hay un "rey" se descubre a un "militar impuesto por un dictador"; donde hay un "pontífice" sorprendemos a un "ladrón de guante blanco"; donde hay un político reconocemos a un "charlatán embaucador", donde hay un "periodista" encontramos a un "mercenario sin escrúpulos". Donde dice "Democracia" leemos "Fe de erratas".

viernes, 19 de abril de 2013

Servilleta nº 8

Se nos ha enseñado mal el amor. En la lección primordial olvidaron instruirnos en el amor a uno mismo, fuente de nuestro equilibrio, eje sin el cual todo sentimiento se corrompe o distorsiona. Muy prestigiado, en cambio, el amor romántico exige la posesión del otro, la anulación de su libertad a cambio de un predecible "hasta que la muerte nos separe". Pero sucede que el corazón de los hombres y mujeres puede amar sin descanso y en múltiples direcciones, sin excluir el objeto del amor, sin estúpidos heroísmos, sin sacrificios. Es la cabeza, esto es: nuestra cultura, nuestra moral, nuestra educación, cada una con su larga lista de deudas y castigos, lo que nos dificulta el darnos como debiéramos. Se nos impide así desarrollar plenamente nuestra capacidad de amar, que es ilimitada y, más terrible aún, se nos niega el derecho a mejorar, a abrazar la más alta realización que alcanzaremos como seres humanos. Del amor que es ofrenda y del amor que es renuncia, sólo saben aquellos que han amado mucho, sin orden ni sentido.