viernes, 28 de marzo de 2014

Homenaje a Huidobro

Los cuatro tiempos verbales son tres: eterno presente.

Tres ingredientes

Todos nos esforzamos, todo el mundo se levanta cada día pero, francamente, no se me ocurre proeza mayor que la de quienes consiguen poner cada día ante los suyos un plato de comida. Se requiere esfuerzo, imaginación y amor, tres ingredientes que no caben en la lista de la compra.

Cultura de base

Dentro de la estirpe de los artistas, tan repudiada en España, hay quienes ocupan el peldaño más bajo en cuanto a consideración social y son, por lo tanto, los primeros a los que se les ha recortado las posibilidades de subsistencia. Me refiero a los actores y actrices de base: cuentacuentos, mimos, tirititeros, clowns... gente que hasta hace unos años lograba sobrevivir actuando en casas de cultura, locales de ocio, asilos, bibliotecas... En el Día Internacional del Teatro quiero reivindicar la figura de todos estos profesionales que trabajan con colectivos sociales de los que casi nadie se acuerda: ancianos, mujeres y niños de barriadas obreras, con poco o ningún acceso a la cultura "culta, seria y formal". Porque estos artistas son los encargados de acercar el teatro, el cuento, la poesía a esa gran parte de la ciudadanía que nunca va a asistir al Festival de Teatro Clásico de Mérida, ni al de Almagro, ni saben quien es El Brujo. Ellos hacen que la gente se identifique con la magia de las palabras, que compartan pensamientos e intenciones, que alberguen dudas y sospechas y que, en ocasiones, lleguen a sumar fuerzas para cambiar la realidad de las cosas. Y lo logran alimentando esa "otra" cultura, la que emana directamente del pueblo y que no es un lujo, ni un disparate, ni un cuento.

martes, 18 de marzo de 2014

viernes, 7 de marzo de 2014

Homenaje -en un día cualquiera- a la Mujer

I.

La Naturaleza imita al Arte, concluyeron satisfechos aquellos ilustres prohombres. Les corrigió una niña, que era en realidad una abuela disfrazada: al Arte no, la Naturaleza imita a la Mujer.




II.

Retrato de mujer con niño.



sábado, 15 de febrero de 2014

Lecciones de San Valentín

"Porque hay muchas maneras de decir "Te quiero", termina sentenciando el eslogan de una joyería en vísperas de San Valentìn. Sí, -replico de inmediato- y la más obscena es decirlo con oro.

domingo, 2 de febrero de 2014

El Señor de los ejércitos



Asistimos ayer a una misa funeral. El sacerdote no dejó de repetir: "El Señor de los Ejércitos es el Rey de la Gloria". Y ahí ya aluciné. Me esforcé en desentrañar semejante afirmación empleando toda mi inteligencia pero ni aún así. Y ahí sigo. No acierto a imaginar qué oculto sentido puede esconder una frase así, tan sonora como vacía, tan prepotente y ridícula. "El Señor de los Ejércitos es el Rey de la Gloria", repetían los fieles, un breve reguero de cabezas agachadas. Debe ser parte de la anestesia mental, algo así como un mantra tibetano tantas veces repetido que los sonidos vuelan ya dispersos, desprovistos de todo significado cual arcángeles desobedientes. Sólo quedan las palabras, proferidas una y otra vez entre amenaza y lamento: señor, ejércitos, rey, gloria...  Y ahí tenemos a las legiones celestiales, al dios que las ordena y dirige, el rey de Israel en todo su esplendor marcial, que por algo es amo y señor. Todo ello aderezado con la poderosa imaginería católica: música de órgano, santos mutilados, reliquias, exvotos... y frío, mucho frío por todas partes. A diferencia del Vaticano, las sucursales del Cielo en la Tierra no deben, ya se sabe, resultar confortables. Poco importa que en este gélido valle de lágrimas la palabra santa se acompañe del rumor indecente de monedas cayendo al cepillo, ni que la misa haya costado a la familia 10 euros por la honrosa mención del difunto. Que una parte de nuestra sociedad se encomiende a semejantes prebendas resulta cuando menos delirante. Lo preocupante es que el resto carguemos con sus excesos y paranoias. 



sábado, 25 de enero de 2014

Horizonte aparente

Primero fue el infierno, Wojtila lo apagó de un plumazo: "el infierno es simbólico" dijo, y se olvidó del sufrimiento nada simbólico de millones de personas a lo largo de los siglos; más tarde nos quitaron el limbo, con su olor a lejía y a cabello de ángel, a estación de paso mal ventilada y a letrinas escolares. Ahora el bueno de Awking nos revela que los agujeros negros (los galácticos, se entiende) tampoco existen. Ya lo veo venir: algún desalmado nos largará cualquier día que la Navidad no coincide con el nacimiento del Mesías, que el amor es tan sólo una reacción química o que los Reyes Magos son en realidad los padres. Chusma. No saben mantener la boca cerrada.