Al cabo del día, gobernando o vencido, llegar a la cama como quien regresa de tierra incógnita. Haber atravesado lugares, palabras, rostros, con infranqueable alegría. Pues allí donde el azar nos quiso fieles, soldadesca humilde y bárbara arrasando la vida, cada instante fue debidamente amado, cada encuentro fue gozado, sufrido y olvidado en pocas horas. Y sólo entonces -extenuados músculos, pensamiento a la deriva- encaminarnos al origen de un nuevo destino aún por escribirse. Hasta llegar aquí, a la espesura del sueño por donde ahora avanza mi cuerpo inerme, mientras el alma, ya en guardia, anuncia la próxima aventura.
sábado, 22 de octubre de 2016
Una opinión al respecto
Se puede hablar de toros sin escuchar a las partes.
Se puede hablar de feminismo sin preguntar a las mujeres.
Se puede hablar de terrorismo sin conocer ese drama.
Se puede hablar de política sin saber qué representa.
Se puede hablar de economía sin comprender cómo funciona.
Se puede hablar de todo sin tener idea de nada.
Pero nunca tendremos una opinión al respecto.
Se puede hablar de feminismo sin preguntar a las mujeres.
Se puede hablar de terrorismo sin conocer ese drama.
Se puede hablar de política sin saber qué representa.
Se puede hablar de economía sin comprender cómo funciona.
Se puede hablar de todo sin tener idea de nada.
Pero nunca tendremos una opinión al respecto.
sábado, 15 de octubre de 2016
Dylan II
"Viva la baja kultura" vociferaba la plebe. "Arriba la excelsa cultura" esgrimían los eruditos.
Entre unos y otros él pasó cantando, sin detenerse, durante medio siglo.
Entre unos y otros él pasó cantando, sin detenerse, durante medio siglo.
Nuevas tendencias en la poesía
Para Juan Luis Calbarro y Eduardo Moga.
Ayer estuve en un recital de poesía. Qué poca vergüenza: nadie se subió a una silla ni usó megáfono. Nadie se tiró por los suelos ni chapurreó versos con una guitarra. Tampoco hubo quien se atreviera a desnudarse, a blasfemar, a soltar tacos... ni siquiera a engolar la voz. Los dos autores, sentados frente a una mesa atestada de libros, se limitaron a hablar -con perpleja serenidad- de islas, de tronos, de reyes y de trolls, de palinsestos, de Borges, de irracionalismo y de haikús, de paisajes interiores, de nieblas, de naufragios... Mientras, el público, expectante y en completo silencio, aprendía.
¡Adónde vamos a ir a parar!
jueves, 6 de octubre de 2016
El decálogo de Onetti
1 – No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.
2 – No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.
3 – No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.
4 – No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.
5 – No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
6 – No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.
7 – No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.
8 – No olviden la frase, justamente famosa:
“2 más 2 son cuatro; pero ¿y si fueran 5?”
9 – No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.
10 – Mientan siempre.
11 – No olviden que Hemingway escribió: “Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer.”
lunes, 3 de octubre de 2016
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