sábado, 30 de marzo de 2013

Servilleta nº4

Como todo, también para ilustrar la soledad es necesario que alguien delante de nosotros apriete el gatillo... perdón, el disparador... y haga la foto. Por suerte y por desgracia la exhibición de la soledad en nuestra época es una ficción más, un montaje. Miro fotos vuestras y mías, múltiples instantáneas robadas a la intención, más o menos preparada, de proyectar un perfil solitario, no sé si ingenuamente atractivo. Sabed que, al menos en mi caso, nunca ha sido así. Ese que veis caminar no está solo. Va y viene hacia alguien. Como sabía Miguel Hernández, "sólo soy yo cuando estoy solo". Pues eso. Solo, huérfano y sin consuelo está el que escribe el poema. Es en la página en blanco donde uno abraza su inaplazable, definitiva soledad. El resto del tiempo sobrevivimos lo mejor que podemos.

Servilleta nº3

A golpe de silbato los niños son conducidos hasta la Feria del Libro. A golpe de silbato son llamados al orden. A golpe de silbato son reprendidos. A golpe de silbato son devueltos a la escuela. Cómo avisarles, cómo decirles que en cada libro hay otro mundo posible, un mundo distinto donde cada persona es llamada por su nombre.

Servilleta nº2

Somos las marionetas de un dios pueril y caprichoso, el aniñado fantasma que tensa nuestras cuerdas y al cual llamamos equivocadamente destino. Nos agitamos incrédulos en la tarde, indefensos y precisos, y él derrama sobre nuestros cuerpos la pasión o el sufrimiento, la soledad o el amor, entre los posos del café que no beberemos y las ridículas canciones a las que ya no prestamos ninguna atención.

Servilleta nº1

Todos deberíamos conocer y dominar el lenguaje hasta el punto de podernos defender ante cualquier tribunal sin la ayuda de intermediarios. Sólo la verdad resplandece, sí, pero para llegar a ella es necesario saber expresarla. La educación consiste en implantarnos pequeñas "mentiras alternativas" y la moral se encarga de hacernos callar. El abogado lo pone el Estado. De oficio, por supuesto.

domingo, 24 de marzo de 2013

Hacia ti

No creo en llegar sino en caminar. Los fines no me seducen, sólo la pasión del viaje, la tentación del cansancio estimula mis neuronas. Tengo la cabeza sobre mis hombros y mi mente fresca como un manantial. Pienso para sentir, siento para pensar. Tú estás en medio, en alguna parte del camino. Quizá seas el hijo del hijo del hijo del hombre al que ahora abrazo, la nieta de la nieta de esa mujer que esta misma tarde abrirá uno de mis libros... No quiero saber qué te parece mi poesía. Me conformo con vivir en ti sin conocerte. Algún día habré despertado de este sueño, y seré tú. Nadie lo notará, ni siquiera tú mismo. Seré una alteración en el tono, un giro del pensamiento, un cambio en la manera de mirar... Sin huellas ni razón, sin entusiasmos. Todo estará cumplido en el amor que recibas. 

Fe y fervor

El fervor, ese hijo tonto de la fe.

martes, 19 de febrero de 2013

En la nube

Toda la infancia aguantando aquello de "estás en las nubes" y ahora resulta que sí, que todos estamos en una nube u otra. El día que la nube se nuble, esto es, que el ciberespacio se apague -una mala gripe- nos vamos todos al garete. Y ríanse ustedes.

Por cierto, yo, cuando niño, siempre estaba en las nubes, en el limbo, en la luna, en la inopia, en Babia, por los cerros de Úbeda, más allá que acá... Nunca viajé tanto como en aquellos años. 

Luego uno aprende a viajar de otros modos, y hasta en compañía, pero nunca es lo mismo. De niño uno podía estar donde no debía y no estar donde debía. Con los años esa facultad se va perdiendo.

Ahora sé que la obediencia es el testamento de los lisiados.

Adiós Outlook

Un insistente aviso "para liberar espacio en disco..." que llevaba semanas martilleando mi paciencia ha resultado determinante: acabo de eliminar el Outlook Espress, esa reliquia de ayer mismo, esa antigualla de la comunicación digital, adiós, muy buenas. Todos los mensajes de los últimos años, los urgentes y los que llegaron tarde, los leídos y los que no llegué a enviar, barridos de una plumazo por mi mano, ya sólo existen aquí, en esta crónica efímera que mañana será viento, olvido de internautas, polvo de bites...

También pierdo nombres y direcciones, teléfonos y fotografías que, por algún motivo, no resultaron del todo indispensables. Pienso que así les libero a ellos igualmente de ver mi nombre, desfasado ya y sin sentido, atrapado en la recámara de sus cuentas como un triste troyano inactivo. ¡Si pudiera borrar mis palabras también de sus pasados, evitar que sigan ocupando espacio en otros discos duros, quedar sólo como recuerdo o desaparecer para siempre...!

Pero hago lo que puedo. Sólo hay una tecla y es la que he pulsado. 

Ah, qué alivio. Me merezco un Cola-Cao.

sábado, 9 de febrero de 2013

Lección

Si hasta ayer mismo era una demanda legítima del arte más transgresor y vanguardista arremeter contra el academicismo, lo cierto es que hoy, tal y como está el patio, pocas reclamaciones se me antojan tan radicales, necesarias y transgresoras como reivindicar el ámbito universitario y la defensa a ultranza de los conservatorios. Un buen motivo para ello -uno más- lo encontrará el lector curioso en la excelente lección pronunciada por la Doctora Asunción Escribano bajo el titulo "Expresión de la subjetividad". En los tiempos del sms, el washapp y los traductores automáticos, la observancia y el cuidado del lenguaje es sin duda una hermosa tarea, la pasión más extrema que se me ocurre. Y es que, en ocasiones, no hay nada más vanguardista e innovador que dar un paso atrás, guardar silencio y abrazar la tradición. Os invito a escuchar y a aprender.